20 mitos católicos referentes al Cristianismo Evangélico (Parte II y final)

Hoy continaremos publicando los 10 restantes mitos que algunos católicos tinene acerca de los cristianos evangélicos, la Primera Parte la puedes leer aquí.

Por: Daniel Sapia

  1. «El Protestante Evangélico no ama a la virgen María…»

Esta es una calumnia grave, además de extremadamente tendenciosa. Quien tal cosa afirme, o bien está inmerso en el más profundo desconocimiento, o bien sólo pretende «tomar ventaja» de una mentira infame, con tal de plantar en la gente un profundo sentimiento de desconfianza y odio hacia quienes «así -supuestamente- obren». Nada más lejos de la realidad que suponer que el Cristiano no ama a la virgen María, esposa de José y madre de Jesús. Partiendo de la simplísima base de que no existe el menor motivo para no hacerlo, y muchos para guardarle amor fraternal, conforme a lo registrado en la Escritura. En este punto es por demás necesario aclarar que el Cristiano Evangélico reconoce una diferencia abismal entre la bienaventurada virgen hebrea María y la «semi-diosa» honrada por la Iglesia Católica Apostólica Romana denominada «Santísima Virgen» (CIC 975), «Inmaculada-sin pecado» (CIC 490/4), «Reina del Universo» (CIC 966), «Madre de Dios» (CIC 971), «Trono de la Sabiduría» (CIC 721), «Abogada, Auxiliadora, Socorro, Mediadora» (CIC 969), «Madre de la Iglesia» (CIC 975, 963), «Fuente de Santidad y Perfección de la Iglesia» (CIC 829), «Esperanza del Mundo«, etc. Tenga el lector por seguro que el Cristiano Evangélico, al igual que los discípulos y varones de Dios de las Sagradas Escrituras, no aman a este ídolo (Reconozco que estas palabras pueden ser duras para el católico amante de la «Santísima Virgen», y especialmente a él le digo que lejos de mis intenciones el menospreciar su fe y sus creencias. No obstante las cosas que pueden influir directamente en el destino eterno de nuestra alma deben ser dichas con claridad, para que puedan ser evaluadas y sopesadas por aquellas personas que, abandonando sus prejuicios, busquen sinceramente agradar a Dios, siéndole obedientes conforme a Su Palabra revelada).

  1. «El Protestante Evangélico no cree en los santos…»

La respuesta es similar a la ofrecida en el punto 10. El Cristiano Evangélico SI cree en los santos, ya que la palabra «santo» significa «apartado para Dios», y ya en la Biblia encontramos mención de muchos de ellos. De modo tal que TODOS los hijos e hijas de Dios (Jn 1:11-13) son santos. Lo que el Cristiano Evangélico no cree es en «santos especiales» o «nombrados» por una jerarquía humana, resultado de su particular evaluación, y que, además, podamos o debamos depositar en ellos (o ellas) nuestra fe en anhelos espirituales sobrenaturales. El Cristiano Evangélico reconoce a muchas personas que han sido ejemplos en su vida de Fe, algunas con tal fidelidad que fue causa incluso de su martirio; no obstante la fe y esperanza del Cristiano está puesta SOLO en Jesucristo, el cual JAMÁS enseña, o siquiera INSINÚA, que podamos o debamos acudir a Él a través de «mediadores» y/o «mediadoras».

  1. «El Protestante Evangélico odia las«imágenes«, pero tiene fotos de sus familiares…»

Sólo alguien que no entiende lo que se le está diciendo puede considerar de utilidad esgrimir el argumento que acabo de reproducir. Quien lo hace se «sustenta» en que Éxodo 20:4 está «dividido en 2 partes»: 1) No te harás imagen… 2) No te inclinarás a ella…, considerando lícito el TRUNCAR AL MEDIO LA IDEA completa del versículo 20:4, con lo cual, entonces, el Mandamiento prohibiría el hecho simple de «HACER CUALQUIER IMAGEN, incluso un garabato…». Por supuesto esto no es así. El Mandamiento prohíbe hacerse imágenes con el claro propósito de inclinarse a ellas para rendirle culto, cosa que, por cierto, nadie hace con la foto de su familiar… Argumentar lo de la «foto del familiar en la billetera» es el más claro síntoma de carencia de un argumento serio y fundamentado con el cual responder a la diáfana Palabra de Dios en Éxodo 20:4. Además, por si hace falta aclararlo, el Cristiano Evangélico no «odia» a las imágenes, sino al pecado de idolatría en el que pueden caer quienes depositen su fe en ellas o en quienes ellas representan…

  1. «El Protestante yerra en su interpretación de la Biblia, porque lo hace literalmente…»

Siempre que alguien difiera de lo que el Magisterio católico defina «en exclusiva» (CIC 85) como verdad de fe «obligatoria de ser creída» (CIC 88), pues, obviamente «estará errando en la interpretación». Ahora bien, después de haber lanzado esta frase y con ello haber dejado plantada la idea primordial (a saber, que se está en un error), se evaluará el mejor argumento que luzca más convincente para darle fundamento a dicha afirmación. Uno bastante frecuente es decir que «yerra porque se interpreta literalmente«, o, cuando mejor convenga «… porque se interpreta simbólicamente…», o sino que «se sacan las palabras de contexto…», o que simplemente son «ocurrencias personales» producto del libre examen.. Otros, tal vez más despreocupadamente honestos, dirán que la interpretación correcta es la de la Iglesia, simplemente «..porque la Iglesia así lo dice y punto…». Aunque alguien se sorprenda de que este argumento pueda utilizarse, considere que esta idea ya vive en el espíritu central de la frase de Ignacio de Loyola contenida en sus famosos Ejercicios Espirituales«Debemos siempre tener, para en todo acertar, que lo blanco que yo veo creer que es negro, si la Iglesia Jerárquica así lo determina» (Ignacio de Loyola, Ejercicios Espirituales, Reglas para sentir con la Iglesia, 365:1). Dicho de otra manera, Ignacio de Loyola recomienda obediencia ciega a la Jerarquía eclesial Católica Romana.

Lo cierto es que gracias a ciertas experiencias pude comprender la enorme diferencia que existe entre leer las Sagradas Escrituras para conocer, entender, aprender y obedecer la Voluntad de Dios, a la mera acción de abrir la Biblia para buscar la mejor manera de justificar las sugerencias doctrinales que la Jerarquía de la Iglesia obliga a adherir irrevocablemente (Catecismo 88). Es más que claro, entonces, por qué la idea de «Sola Escritura» es tan vehementemente rechazada por Roma: sólo con Ella no alcanza (ni remotamente) para fundamentar todo lo que la Curia propone para ser creído…

  1. «El Evangélico, como ya se cree salvo, no le importa si vive pecando alegremente…»

No es cierto. Estos no son más que prejuicios de personas que no han tenido oportunidad de vivir lo que un Cristiano Evangélico ha vivido, y por ende, hablan de lo que desconocen. Si bien nunca dejaremos de ser pecadores mientras vivamos en esta tierra, los hijos de Dios, renacidos espiritualmente por gracia por medio de la fe (Ef. 2:8), somos pecadores JUSTIFICADOS EN CRISTO. Esta circunstancia, lejos (muy lejos) de ser tomada como una especie de «licencia para pecar», redobla en la «nueva criatura» (2 Cor 5:17) el anhelo de ser hallado digno de poseer tamaño tesoro recibido: la justificación ante el Padre por medio de -nada menos- la sangre derramada de Cristo. El Cristiano Evangélico cuida su testimonio de vida, pero lo hace por amor a quién pagó por su libertad espiritual, no por egoísmo personal para «no perder algo que consiguió» (Gracia Santificante).

  1. «A los Evangelistas les lavan el cerebro y les sacan la plata…»

Hasta yo mismo, cuando pertenecía a la Iglesia Católica Romana, repetía esto (sólo porque lo había escuchado) . Ahora me doy cuenta cuán falsa es esa afirmación. Y hasta me atrevo a decir que no sería nada raro que, en este punto, el acusador pasara a ser la real víctima. Respecto a «lavar el cerebro«, creo que no existe una forma más clara y evidente de ejercer dicha práctica que decirle a la feligresía (de manera indirecta, claro) que NO PIENSE NI DECIDA, pues alguien ya pensó y decidió, y sólo se debe limitar a obedecer obligatoriamente lo que se propone como cierto (Catecismo 88), y aunque algo lo vea de color blanco «debe afirmar que ES NEGRO si la Iglesia Jerárquica así lo determina», tal cual lo expresa textualmente Ignacio de Loyola en sus «Ejercicios Espirituales» (365:1), escrito empleado como material de formación en los Seminarios para Sacerdotes Católicos. Y en cuanto a que «te sacan la plata«, pues, nadie es obligado, contra su propia voluntad, a entregar absolutamente nada. Cada cual ofrenda conforme a su deseo y compromiso con la obra y con el Señor. Que pudieran existir (tal vez) tristes  excepciones en donde se genere en las personas sentimientos de culpa por «ofrenda escasa» o falta de ella no alcanza ni remotamente para convertirlo en regla general. Cada cual dará cuentas al Señor de cómo ha pastoreado su rebaño. Pero en este particular punto bien vale mencionar que aquí, en Argentina, el culto Católico Apostólico Romano es sostenido económicamente por el Estado Argentino, tal cual lo expresa el Artículo 2° de nuestra Constitución Nacional. Esto significa que el Estado mantiene a la Iglesia con el dinero -por ejemplo- que recauda de impuestos. O sea, YO MISMO (junto con miles y miles de personas), con el pago de mis impuestos, me veo indirectamente obligado a ayudar a sostener a una institución religiosa que nada tiene que ver conmigo. Precisamente ESTO ES SACARME EL DINERO, y no el hacer una ofrenda voluntaria, con mi total consentimiento, a la comunidad cristiana en donde me congrego, que además, vale destacar, no tiene subvención ni sostenimiento económico alguno por parte del Estado (Como si lo posee el culto Romano).

  1. «Los Protestantes Evangélicos sonFANÁTICOS FUNDAMENTALISTAS…»

Aquí doy la razón (sorpresa!), comprendiendo las razones por las cuales el católico pueda pensar de esta manera. Al Evangélico se lo considera «fanático» porque seguramente su actitud perseverante de predicar el Evangelio con denuedo es comparada con la apática actitud de la mayor parte de la feligresía católica. Con lo cual, es razonable que si el comportamiento del católico es visto como «normal», el del Cristiano Evangélico sea visto como «fanatismo»… Ahora bien, si entendieran Y VIVIERAN que el predicar el Evangelio es un mandato recibido del Señor (Marcos 16:15), entonces probablemente no verían «fanatismo», sino «obediencia». Respecto a esto, el apóstol Pablo en 1° Corintios 9:16 no podía haber sido más claro (vale leerlo). Y «fundamentalistas» perfectamente podría considerarse desde una acepción positiva, si entendemos que el Cristiano Evangélico «contiende por la Fe una vez dada a los santos», tal cual encomienda el apóstol Judas (Judas 1:3). ¿Era este apóstol un «fundamentalista»? ¿Eran «fundamentalistas» el resto de los apóstoles, especialmente Pedro y Pablo? Conforme a esta acepción «positiva» no caben dudas, al punto de haber recibido el martirio por ello.

  1. «Los Protestantes Evangélicos idolatran a la Biblia..»

¿Qué es «idolatrar la Biblia«? ¿Será el leerla con denuedo? ¿Será el respetarla? ¿Será el obedecerla? ¿Será el consultarla para cotejar en Ella si algo es de Dios o, en cambio, son fábulas y doctrinas de hombres? Alguien alguna vez me dijo que «si no idolatras a la Biblia… ¿te atreverías a pisotearla?…», a lo que respondí: «¿te atreverías a pisotear una foto del Papa..?. Claro que no, ¿no es cierto? entonces, ¿idolatras al Papa por ello?..». En la Biblia se encuentra «todo y sólo» lo que Dios quiso revelar al hombre, enseñando «sólidamente, fielmente y sin error la verdad que Dios hizo consignar para salvación nuestra«, tal como lo expresa el Catecismo católico 106 y 107. Con lo cual el Cristiano Evangélico no «idolatra» a la Palabra de Dios, sino que la lee para conocerla, entenderla y aplicarla para su vida. No obstante es una triste (y sorprendente) realidad que muchos «Cristianos», además de no practicarlo, critican a quienes lo hacen.

  1. «Los Protestantes Evangélicos se creen dueños de la verdad..»

Quienes conforman la Iglesia de Dios, el Cuerpo de Cristo, formado por todos los renacidos por gracia, por medio de la fe en el sacrificio vicario del Cordero de Dios, no son «dueños» de la verdad, sino que son su «columna y baluarte (o sostén)» (1 Timoteo 3:15). Estos son los encargados de mantener incólume el mensaje del Evangelio, «contendiendo ardientemente por la fe UNA VEZ DADA a los santos»(Judas 1:3) en respuesta a las falsas doctrinas que ya desde los primeros tiempos serían enseñadas (Gálatas 1:8-9, Hechos 20:29, 1 Timoteo 4:1-5, 2 Timoteo 4:1-5, etc.). Transmitir lo que «ESTÁ ESCRITO» no es creerse dueño de la verdad, sino ser su columna y baluarte, tal cual lo expresa la misma Palabra de Dios. Ahora bien, no deja de ser curioso que quienes afirman la frase de marras no perciban que quienes justamente se reconocen como «dueños de la verdad» son aquellos que enseñan que SOLO lo que ellos interpretan es lo correcto y válido (Catecismo 85, 88, 100, etc.), con más razón y especialmente cuando esto que se enseña posee también elementos ajenos a la misma Biblia (Catecismo 80-82, 97, etc.)

  1. «Las sectas protestantes son más de 30.000..»

No es raro escuchar esto cuando alguien desea propagandear la idea de la «gran división» del Protestantismo en «innumerables sectas». Quien tal cosa diga incurre en un error, producto de repetir lo que escuchó que otro repitió por haber escuchado a otro que repitió… Como ejemplo, expresiones en este sentido pueden encontrarse aquí y aquí.

La World Christian Database (de la World Christian Encyclopedia) enumera poco más de 9.000 denominaciones cristianas, de múltiples y variadas raíces, pero entre las cuales incluye no sólo a la Católica Apostólica Romana, sino también a las Ortodoxas (Rusa, Serbia, Griega, Copta, Armenia, etc.) Pero esto no es todo, porque estas aproximadamente 9.000 denominaciones no sólo incluyen a las ¿»sectas»? mencionadas, sino que además TODAS ELLAS son replicadas conforme a cada país en donde poseen presencia!. De modo tal que la Iglesia Católica Romana de España es contada como una denominación cristiana DIFERENTE a la Iglesia Católica Romana de México (por ejemplo), y la Convención Evangélica Bautista de Argentina es contada como denominación cristiana DIFERENTE a la Convenção Batista Brasileira.

Si bien es una realidad que existen diversas denominaciones CRISTIANAS EVANGÉLICAS (unidas en lo primario y con libertad en lo secundario), esto no justifica la intencionada exageración de la expresión de marras, muy especialmente si tomamos en cuenta lo comentado en el punto 1 de esta serie de 20 mitos sobre el Cristianismo Evangélico.

Lo cierto, y que vale destacar, es que todas las veces que me han presentado el argumento de «las más de 30.000 sectas», he solicitado el nombre de cada una de ellas. Y hasta ahora siempre ha sucedido lo mismo: nunca hubo respuesta.

. . .

Hasta aquí los 20 mitos Católicos referentes al Cristianismo Evangélico. Seguramente habrá algunos otros con los cuales complementar este artículo. No obstante lo presentado bien puede considerarse como un adecuado «punto de partida».

Bendiciones en Cristo
Daniel Sapia

Tomado de Conoceréis la verdad


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