Cómo mantener la Iglesia viva | Augustus Nicodemus

Por: Augustus Nicodemus

Uno de los pasajes más dramáticos de la Biblia es Isaías 1: 10-20, donde el profeta reprende a la Iglesia del Antiguo Testamento, llamando a sus líderes de príncipes de Sodoma y Gomorra, ciudades famosas por la devastación e iniquidad. El pueblo de Dios se había corrompido al punto de que Dios no tuvo más placer en recibir el culto y la adoración de él. Desgraciadamente, este cuadro de decadencia y corrupción de la Iglesia de Dios en este mundo se ha repetido muchas veces a través de la historia. En estos períodos el pueblo de Dios se enfría en su fe, endurece el corazón, persevera en el pecado y sirve de pésimo testimonio al mundo.

Nuestro deber como Iglesia y cristianos individuales es evitar que la decadencia espiritual entre en nuestras vidas. Hay cuatro cosas que podemos hacer para evitar el declive espiritual de la Iglesia, con la gracia de Dios:

1- Tratar el pecado con seriedad. Nada arruina más rápidamente la vida espiritual de una comunidad que permitir que los pecados de sus miembros permanezcan sin ser tratados como deberían. Leemos en la Biblia que cuando Acán desobedeció a Dios, toda la comunidad sufrió las consecuencias. Nuestros pecados no son problema: pero nuestros pecados ocultos, escondidos, no confesados, arrepentidos, se constituyen un tropiezo espiritual, que entristece al Espíritu de Dios, y se extiende por la Iglesia y envenenando las buenas costumbres y la fe.

2- Celar por la sana doctrina. La verdad salva y edifica la Iglesia, pero la mentira es su ruina. El error religioso envenena las almas y desvía al pueblo de los rectos caminos de Dios. El Señor Jesús criticó severamente a la Iglesia de Pérgamo por ser demasiado tolerante para con los falsos maestros que infestaban a la comunidad con falsas enseñanzas.

Pero tengo unas pocas cosas contra ti: que tienes ahí a los que retienen la doctrina de Balaam, que enseñaba a Balac a poner tropiezo ante los hijos de Israel, a comer de cosas sacrificadas a los ídolos, y a cometer fornicación.Y también tienes a los que retienen la doctrina de los nicolaítas, la que yo aborrezco. Apocalipsis 2.14-15

De la misma manera, reprendió a la Iglesia de Tiatira por tolerar a una mujer llamada Jezabel, que se llamaba profetiza, y que enseñaba a los miembros de la Iglesia a practicar la inmoralidad.

Pero tengo unas pocas cosas contra ti: que toleras que esa mujer Jezabel, que se dice profetisa, enseñe y seduzca a mis siervos a fornicar y a comer cosas sacrificadas a los ídolos. Apocalipsis 2:20

Debemos ser pacientes y tolerantes, pero nunca al precio de comprometer la enseñanza clara del Evangelio.

3- Caminar cerca del Señor de la Iglesia. Es Dios quien nos mantiene firmes y puros. La Biblia dice que si nos acercamos a Dios, él se acercará a nosotros. La Biblia también nos enseña que Dios estableció los medios por los cuales podemos estar en continua comunión con Él. Estos medios son: los cultos públicos, las oraciones y devociones en particular, la lectura y la meditación en las Escrituras, la participación regular en la Cena del Señor. Los cristianos que dejan de usar estos medios acaban por caer espiritualmente, como una brasa que es alejada de la hoguera y luego pierde su calor. La negligencia de estos medios de gracia abre la puerta a la acelerada decadencia espiritual y moral de una Iglesia.

4- Estar abierta para reformarse. El lema de las Iglesias que nacieron de la Reforma fue «Eclesia Reformata Semper Reformanda». Es decir, la Iglesia debe siempre estar abierta para ser corregida por Dios, arrepentirse de sus pecados y reformarse de acuerdo con la enseñanza de las Escrituras. En las cartas que envió a las iglesias de Asia Menor a través del apóstol Juan, el Señor Jesús determinó a las que estaban equivocadas a que se arrepintiesen y regresasen a los rectos caminos de Dios (Apocalipsis 2.5,16,21, 3.3,19). Ellas tenían que ser reformadas y cambiar lo que estaba mal. Hay gran peligro para una iglesia cuando se cierra en sí misma, y deja de oír la voz de su Señor, que desea corregirla y traerla de vuelta a los caminos del Evangelio.

Conclusión:

Estas medidas también deben aplicarse a nosotros individualmente. Deberíamos procurar evitar la decadencia espiritual de nuestra práctica religiosa, manteniendo encendida la llama de la fe por la frecuencia regular a los cultos, por la lectura diaria de la Biblia, por una vida de oración y comunión con otros hermanos. Desgraciadamente, por descuidar su vida espiritual, muchos cristianos están contribuyendo a debilitar el testimonio de las iglesias evangélicas en el mundo.

Tomado del perfil en Facebook de Augustus Nicodemus en español

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